Asana: El ÁRBOL (VRKSHASANA)

Los antropólogos que han estudiado esta figura han llegado a la conclusión de que en tiempos antiguos los sadhus u hombres sagrados de la India meditaban en esta postura durante largos periodos de tiempo como una práctica de autodisciplina y fortalecimiento físico y mental.
Es una de las primeras posturas de equilibrio que aprendemos, fortalece las piernas y la columna, y abre las caderas y muslos. Nos enseña además a permanecer centrados y firmes mentalmente, cualidades
fundamentales para permanecer en equilibrio. El hecho de caernos y volver a levantarnos, también nos ayuda a aumentar la paciencia, la persistencia, la humildad y el sentido del humor.
Para trabajar esta postura, nos concentramos en 3 aspectos:
1) Sé consciente de tu respiración. A través de la respiración calmamos la mente.
2) Fijar la mirada. Fija la mirada en un punto. Esto ayuda a mantenerse recto
3) Visualiza tu árbol. Tus pies enraizados a la tierra y tu cabeza elevada al cielo, ubica la imagen de un árbol con el cual te identifiques (un roble, un sauce, etc), visualízalo y medita sobre sus (tus) cualidades.
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