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DRISHTIS (MIRADAS)

DRISHTIS (MIRADAS) 


 Si bien la práctica de pranayamas se lleva a cabo casi siempre con los ojos cerrados, la mayoría de las formas de Hatha yoga trabajan las asanas con los ojos abiertos, dado que la mirada desempeña un papel importante en la correcta ejecución de cualquier postura. El correcto empleo de los ojos se domina a través de la técnica de las miradas (drishtis)

Los drishtis hacen referencia a nueve direcciones o puntos hacia los que el practicante dirige los ojos:

1) la punta de la nariz
2) los pulgares
3) el tercer ojo
4) el ombligo
5) hacia arriba, al cielo, como si mirases el infinito
6) las manos
7) los dedos de los pies
8) y 9) la izquierda y la derecha 

 Cada postura cuenta con su propio drishti, cuya aplicación favorece el desarrollo de la conciencia. Al focalizar la mirada, los drishtis conducen la actividad mental en la dirección más adecuada para la asana particular que se esté practicando. De esta manera se desarrolla la concentración y, con el tiempo, se aprende a controlar la mente. 

Lo que vemos atrae gran parte de nuestra atención, por ello, nos fijamos en la persona que tenemos en frente, o cualquier situación que acontezca ante nuestros ojos, y ello nos distrae y nos falta concentración. 

 Para comprender qué porcentaje de nuestra energía dedicamos a los ojos y el
mundo visual, es interesante practicar alguna asana con los ojos tapados (siempre que no elijamos una postura de equilibrio, ya que en estas posturas necesitamos información visual para su ejecución). Sin información visual que procesar, nuestros ojos se relajan y por lo tanto liberan una cantidad de energía que luego podemos aplicar a la postura. 

El simple acto de mirar en una dirección en particular permite que nuestra energía se centre en esa dirección específica. Mover los ojos de un lado a otro distrae la mente y aleja la unión cuerpo-mente que tiene lugar durante la práctica de yoga. La concentración de la mirada en un único punto ayuda a aumentar la atención plena y focalizarla en nuestro interior, reduciendo las distracciones del mundo exterior. 

Un drishti puede ayudarnos a alcanzar la concentración y la calma aunque los ojos permanezcan abiertos. En tal sentido, el drishti de cada postura resulta esencial para comprender la asana misma, ya que sin un punto hacia el cual dirigir la mirada, la postura resulta incompleta. 

Los drishtis también contienen un aspecto anatómico. Por ejemplo, miramos hacia los dedos de los pies en la mayoría de las flexiones hacia delante en posición de sentado. Eso nos incita a alargar la parte frontal del cuerpo más que si mirásemos hacia el ombligo, lo cual tendería a hacernos redondear la espalda. La mirada debería ser relajada y ligera, como si indicase distanciamiento, o como si estuviésemos mirando a través del objeto al que dirigimos los ojos. La acción de mirar no debe ser una imposición de la mente a los ojos, ya que los drishtis tienen la finalidad de contribuir a aliviar la tensión, y no a crearla. 

Por eso es necesario aprender a fijar la mirada, poco a poco y con mucha práctica...


 Centro Atala, en facebook


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