sábado, 21 de febrero de 2015

BIODINAMICA CRANEOSACRAL Y YOGA 


La técnica craneosacral biodinámica es un enfoque manual con fundamentos osteopáticos que ayuda al beneficiario del tratamiento a conectar con su propia salud inherente, apoyándole para conseguir autorregular su cuerpo e incrementar su bienestar personal. 


Las manos del osteópata acompañan al cuerpo de forma sutil y suave, sin imponer criterios terapéuticos ni realizando manipulaciones bruscas o invasivas, tan solo facilitando la autorregulación de la estructura y la función corporal, entendiendo el cuerpo como el escenario de encuentro y relación de pensamiento, emoción y soma. 
La Biodinámica Craneosacral es un enfoque de sanación que permite la conexión con uno mismo y una recuperación no agresiva de las tensiones que el organismo acumula en su experiencia cotidiana. 
Del mismo modo que el yoga aumenta nuestra conciencia corporal y nuestra capacidad de equilibrio, la osteopatía biodinámica nos reconecta con nuestros ritmos internos y nos permite recuperar una buena relación con el medio externo, permitiéndonos fluir con tendencias armónicas ante la vida y sus naturales retos, que vistos así no se pueden considerar obstáculos sino oportunidades de crecimiento. 
Los pilares fundamentales con los que trabaja el terapeuta son un estado de tranquilidad desde un espacio seguro en el que la escucha empática, la neutralidad, el respeto y la presencia en el aquí y ahora, permiten la orientación y la búsqueda del equilibrio del sistema de salud del paciente, facilitando su autorregulación y consiguiente captación de recursos y recuperación.  

Es beneficiosa para problemas de: 

martes, 11 de noviembre de 2014

LOS 8 PILARES DEL YOGA 



Los Yoga-sutra (en sánscrito significa ‘aforismos del yoga’) son los antiguos textos fundacionales del yoga escritos por Patañjali (aunque no se sabe con exactitud se lo ubica en el siglo III a. C.). 
Su obra es de indiscutida referencia en todas las tradiciones y corrientes del Yoga. Él nos acerca a los de ocho pilares del Yoga. 
Practicar Yoga, no sólo es una actividad física, es toda una filosofía de vida para alcanzar la pureza y la verdad. Para llegar a este estado, necesitamos abrir y liberar nuestra mente y espíritu de todos los obstáculos. 

El Yoga nos ofrece 8 pilares para ayudarnos a vencerlos, estos son: 

1. YAMA: es la actitud que tenemos frente a lo que nos rodea o la relación que tenemos con los demás. 

2. NIYAMA: es la actitud que tenemos para con nosotros mismos o autocontrol. 

3. ASANA: se refiere a la práctica de las posturas de yoga para acondicionar el cuerpo como ejercicio físico. 

 4. PRANAYAMAS: es la práctica de ejercicios de respiración. 

5. PRATYAHARA: se refiere a la abstracción de los sentidos. 

6. DHARANA: es la capacidad de concentrarnos. 

 7. DHYANA: es la capacidad de desarrollar interacciones con lo que intentamos comprender o mejor definido como la meditación. 

8. SAMADHI: se refiere al estado de plena conciencia o comprensión del propio ser. Llegar a este estado de concentración absorta conduce a un nuevo estado de éxtasis: el estado despierto o de liberación. 


Estos 8 pilares que describimos, deben estar presentes en todas las prácticas de yoga.







 Centro Atala, en facebook

BLOQUEOS INTERNOS DE ENERGÍA: BANDHAS 


 Las diversas técnicas del Hatha yoga ejercen gran efecto sobre la producción y la circulación de la energía en el cuerpo. Los bandhas son herramientas para controlar y dirigir esta energía pránica. Bandha significa llave, candado, sello o cierre. Hace referencia a cerrar zonas físicas y energéticas por donde se puede perder la energía vital. Son contracciones musculares sutiles intencionadas en ciertos puntos específicos del cuerpo, con la intención de dirigir o mover las corrientes de energía pránica. Se dirige el prana por los nadis, así se acumula e incrementa. Esto genera un alto estado de conciencia, conectando el cuerpo físico con el cuerpo sutil.



Tres bandhas principales 


a) Mula bandha: (cerradura raíz) contracción de músculos perineanos, por delante y arriba del ano (intervienen los músculos perineales y el suelo pélvico). Su práctica equilibra los sistemas simpático y parasimpático, mejora la salud

miércoles, 29 de octubre de 2014

Disciplina de la buena 


Delante de la palabra Yoga algunos dan un respingo. Está asociada a una persona cabeza abajo, a hojas de lechuga y granos germinados, a ejercicios inverosímiles y limpiezas intestinales. La caricatura de esta hermosa técnica es una persona adoptando una postura retorcida y una disciplina férrea para domesticar a un cuerpo de natural perezoso, gordito y travieso. Una disciplina militar para domesticar al rebelde y cazar a la escurridiza mente en una red de Om, Om, Om...

Algo de todo eso hay. Las posturas de yoga no son las que hacemos delante del ordenador, rompen nuestra rutina corporal y nos dan otra experiencia. La mayoría necesitamos cambiar la inercia de hábitos y adicciones que nos llevan derechito a la degeneración y la enfermedad. Nos hace falta disciplina.
 Pero... como dijo Krishnamurti, la meditación no puede ser un problema más. El yoga no debe ser otra posibilidad para sentirnos culpables o fracasados. La disciplina sin culpa. La fuerza de voluntad sin violencia. Eso es yoga. Estamos troquelados por el pasado y cuando decidimos cambiar, hemos de echar mano

martes, 28 de octubre de 2014

DRISHTIS (MIRADAS) 


 Si bien la práctica de pranayamas se lleva a cabo casi siempre con los ojos cerrados, la mayoría de las formas de Hatha yoga trabajan las asanas con los ojos abiertos, dado que la mirada desempeña un papel importante en la correcta ejecución de cualquier postura. El correcto empleo de los ojos se domina a través de la técnica de las miradas (drishtis)

Los drishtis hacen referencia a nueve direcciones o puntos hacia los que el practicante dirige los ojos:

1) la punta de la nariz
2) los pulgares
3) el tercer ojo
4) el ombligo
5) hacia arriba, al cielo, como si mirases el infinito
6) las manos
7) los dedos de los pies
8) y 9) la izquierda y la derecha 

 Cada postura cuenta con su propio drishti, cuya aplicación favorece el desarrollo de la conciencia. Al focalizar la mirada, los drishtis conducen la actividad mental en la dirección más adecuada para la asana particular que se esté practicando. De esta manera se desarrolla la concentración y, con el tiempo, se aprende a controlar la mente. 

Lo que vemos atrae gran parte de nuestra atención, por ello, nos fijamos en la persona que tenemos en frente, o cualquier situación que acontezca ante nuestros ojos, y ello nos distrae y nos falta concentración. 

 Para comprender qué porcentaje de nuestra energía dedicamos a los ojos y el

sábado, 13 de septiembre de 2014

La práctica de la meditación   

Alan Watts

La práctica de la meditación no es lo que vulgarmente se entiende por práctica, en el sentido de repeticiones, preparación para alguna futura actuación. Puede parecer raro e ilógico el decir que la meditación en la forma del Yoga, Dhyana o Zazen, como la usan los hinduistas y budistas, es una práctica sin ningún propósito en algún tiempo futuro porque es el arte de estar completamente centrado en el aquí y el ahora. “No tengo sueño, ni voy a ninguna parte”. 

Estamos viviendo en una cultura enteramente hipnotizada por la ilusión del tiempo, en el que el llamado momento presente es sentido como nada más que una rayita infinitesimal entre un pasado todopoderosamente causativo y un futuro absorbentemente importante. No tenemos presente. Nuestra consciencia está preocupada casi por completo con el recuerdo y la expectativa. No nos damos cuenta de que nunca hubo, hay ni habrá más experiencia que la presente. Por consiguiente no estamos al corriente de la realidad. Confundimos el mundo como se habla, se describe y se mide, con el mundo que realmente es. Poseemos una morbosa fascinación por esas útiles herramientas que son los nombres y los números, los símbolos, señas, concepciones e ideas. La meditación es, por tanto, el arte de suprimir por un tiempo el pensamiento simbólico y verbal, algo así como un cortés auditorio que deja de hablar cuando el concierto está a punto de empezar. 

Simplemente siéntate, cierra los ojos y escucha todos los sonidos que puedan oírse sin intentar darles un nombre o identificarlos. Si ves que el pensamiento verbal no te abandona, no trates de pararlo por la fuerza de la voluntad. Simplemente mantén la lengua relajada flotando cómodamente en la mandíbula inferior y escucha a tus pensamientos como si fueran pájaros cantando fuera —simples ruidos en el cráneo— y poco a poco se irán apaciguando por sí