viernes, 2 de septiembre de 2016

LOS 3 GUNAS 


Según la filosofía yóguica tradicional, todo el universo responde a tres cualidades básicas. Todas las cosas y seres del universo son una mezcla de las tres, variando su predominancia según la magnitud en que se manifieste, según los hábitos, etc. 
Toda acción, emoción o pensamiento responde a estas tres cualidades, predominando una de ellas. En sánscrito estas tres cualidades son llamadas Gunas, que significa cualidad, atributo o modo.

La Mente y la No-Mente 

Ramiro Calle

De la misma forma que para lavarnos las manos necesitamos las dos, para nuestro progreso interior necesitamos las dos mentes. 
La mente ordinaria es la que piensa o se deja pensar, la que se agita, la que se va al pasado o al futuro, la que también analiza y a veces razona, y a veces utiliza –raramente- la reflexión consciente y voluntaria. 
Es la mente del pasado y la mente que se proyecta al futuro; es la mente de las ideas o los conceptos, las abstracciones, las especulaciones y elucubraciones, es la mente que raramente para, es la mente que siempre está en un dinamismo febril. 
Esa es la mente que, a veces, es una verdadera –haciendo un juego de palabras- mentira, un fraude y un fiasco, que ahora te puede decir una cosa y luego otra y así sucesivamente. De esa mente, que es como un movimiento continuo de ideas y conceptos, y etiquetas y palabras y comparaciones y mediciones, de esa mente hay algo que si se puede aprovechar en la búsqueda de la armonía, y es el razonamiento fino, el razonamiento controlado, el razonamiento que se vuelve discernimiento; que es capaz de ver y luego proceder o no proceder en consecuencia. 

Ese razonamiento, ese análisis correcto, ese pensamiento adecuado, es muy útil, lo que pasa es que lo mismo que no sabemos dejar de pensar, la mayoría de las veces no sabemos utilizar el pensamiento objetivo porque lo filtramos con toda clase de apegos, aborrecimientos, preferencias y antipatías, con lo cual corrompemos a menudo ese pensamiento pero, si lo purificamos bien, es muy útil porque también nos ayuda a discernir, a optar, a saber qué tomar y qué dejar, incluso a definir nuestra meta en la búsqueda interior o, en el exterior, nuestros objetivos de vida. 

El yoga no subestima el pensamiento, el yoga contra lo que nos previene es contra el pensamiento inútil y farragoso que nos hace sufrir a nosotros y a los demás. 

Y ese pensamiento es el que, poco a poco, hay que ir eliminando porque ocupa un lugar innecesario

sábado, 27 de agosto de 2016

YOGA SUTRAS



 Los Yoga-Sūtra, el texto fundamental de la doctrina yoga, constan de 195 aforismos (sūtras), o frases cortas formadas con palabras técnicas muy precisas bajo estrictas reglas gramaticales. 
Cada sūtra es el resumen de un diálogo mantenido entre maestro y discípulo sobre el darśana yoga. 
El conjunto de dichos resúmenes o notas constituye el texto Yoga Sūtra. 
Tales aforismos en muchas ocasiones se enlazan uno con otro para exponer una línea de pensamiento coherente. 

El libro se divide en cuatro capítulos, o partes. Cada uno tiene un título, el cual, si bien expresa la

UPANISHAD



  La palabra “Upanishad” esta formada por la combinación de tres palabras -“Upa” que significa “próximo”, “ni” que significa “debajo” y “shad” que significa “permanecer sentado”. Por tanto, “Upanishad” significa, “permanecer sentado junto a.... (el Guru, para recibir sus enseñanzas)”. 

Estos conforman las escrituras o escritos sagrados Hindúes, y tratan acerca de la naturaleza de Dios y el universo, de la meditación y filosofía. 
Los upanishads, escritos en sánscrito, son parte de los Vedas, o textos principales del hinduismo escritos en la antigua India (alrededor de dos mil años A.C.); se han transmitido por el tiempo a través de la tradición oral, como solía hacerse en la antigüedad, de maestro a discípulo. 
La tradición habla de que los Vedas no fueron precisamente compuestos, sino que fueron revelados a

BHAGAVAD GITA


Sin duda los textos hindúes más estudiados y conocidos en Occidente son el Bhagavad Gita, los Upanishads y los Yoga Sutras de Patanjali

 No obstante, el énfasis e interés está en el Hatha Yoga y su práctica. 

El Bhagavad Gita es uno de los más importantes y convincentes textos de la tradición hindú junto con los Upanishads y los Brahma Sutras. Es sin duda una de las escrituras espirituales y religiosas más importantes del mundo. 
 El Bhagavad-Gita es un texto o libro escrito en idioma sánscrito donde se describen las enseñanzas del dios Krishna a su amigo y discípulo Arjuna. 
Forma parte de la gran obra épico religiosa Mahabharata (extenso texto épico-mitológico de la India, considerado el poema épico más largo de la historia) 
El Bhagavad-Gita es un poema filosófico de 700 versos divididos en 18 capítulos. Los versos usan
una métrica y un estilo del sánscrito así como símiles y metáforas de tal manera que tradicionalmente se cantan. Para referirse a la Bhagavad-Gita se usa comúnmente el término "el Gita". 

Bhagavad-Gita significa "La canción de Bhagavad (opulento)", siendo Bhagavad una manera que tienen los hindúes de llamar a Dios. "Bhaga" es riqueza, y "vat" el que posee. Básicamente es un

domingo, 14 de agosto de 2016

LOS KOSHAS 


Los antiguos hindúes, sostuvieron a través de su experiencia, la existencia de 5 dimensiones, a las cuales le dieron el nombre en sánscrito de Koshas, término que podría traducirse como envoltura o cubierta. 
Encontramos su referencia en el Taitiríia Upanishad, uno de los textos sagrados del hinduísmo cuya datación oscila entre el 6000 y el 200 antes de Cristo. 
Y es a través de la comprensión de los koshas, que podemos llegar a la profundidad de la mente y acceder a dhyana, la meditación, para llegar a nuestro propio Ser, a nuestro verdadero Yo,(a nuestro Atman). 
Los cinco koshas forman una unidad indivisible, influyéndose mutuamente e inter-actuando como un todo. 

Comprendiendo este Mapa Multidimensional del Ser, nuestra visión, percepción y creencias se modifican. 


 Los 5 koshas son: 


 1) ANNAMAYA KOSHA. Cuerpo físico. Su nombre proviene del hecho de que el ser físico se nutre de comida (anna).
 La primera dimensión es el cuerpo material, Annamaya kosha. Anna significa ‘comida’, ‘la materia manifiesta’, maya significa ‘lleno de’.
Aunque, científicamente, vemos el cuerpo físico como una serie de sistemas diversos que controlan las funciones corporales, el yoga en cambio sostiene que esas funciones no son sino manifestaciones de la interacción entre la energía y la conciencia.
A medida que comenzamos a experimentar los cuerpos internos, la energía y la conciencia se

domingo, 17 de julio de 2016

YOGA EN VERANO: 

LA IMPORTANCIA DE NO ABANDONAR TU PRÁCTICA



El calor del verano puede tener algunos efectos adversos sobre nuestro cuerpo: 


 El calor, el corazón, y el sistema nervioso: 


 Cuando estamos expuestos a un calor excesivo, la temperatura de nuestro cuerpo sube, y el corazón tiene que trabajar más para liberar el calor. 
Se bombea más sangre a la superficie del cuerpo, y se libera calor a través del sudor. 
Cuanto mayor sea la temperatura, más tiene que trabajar el corazón. 
 El sistema nervioso también tiene que trabajar más para mantener el equilibrio del cuerpo. 

 Los efectos nocivos del exceso de trabajo del corazón y el sistema nervioso nos producen malestar, fatiga, letargo, lo que nos puede conducir muchas veces a ciertos estados de irritabilidad, ansiedad y agitación. 

 Continuar con nuestra práctica de yoga en verano es importante

 Nuestro cuerpo sigue necesitando las asanas para

martes, 10 de mayo de 2016

LA IMPORTANCIA DE LA POSTURA.


AUTORREGULACIÓN: CABEZA- NUCA- CUELLO 

LA CABEZA COMO DIRECTOR DE ORQUESTA: 

 La liberación de los brazos produjo un cambio, un nuevo equilibrio de fuerzas y de relaciones entre la cabeza, la caja torácica y la pelvis. Hubo que rediseñar la columna con la aparición de las curvas y dirigir la cabeza hacia el cielo. 
 Cabeza viene de “testa”, maceta y también de “Caput”, jefe. 
 Es decir la cabeza es un contenedor protector y un guía: - La cabeza es la que ha guiado nuestro ascenso a la vertical.  En los mamíferos la cabeza es la que guía los sentidos: alimentarse, buscar, detectar, reconocer…  
La cabeza guía nuestro movimiento desde lo alto del tronco. Un “guía” tiene que saber a dónde ir,

sábado, 7 de mayo de 2016

LA LEY DEL ESFÍNTER, Y SU RELACIÓN CON EL YOGA 


 Ina May Gaskin, la madre de la matronería moderna, ha acuñado un término llamado “la ley del esfínter”, para explicar por qué se detiene la labor del parto de muchas mujeres en el instante en que llegan al hospital y por qué en muchas no progresa la labor y acaban con intervenciones. 


 ¿Qué es exactamente la ley del esfínter de Ina May? 


sábado, 30 de abril de 2016

Cuando las posturas se convierten en âsanas 




Las âsanas en Yoga se ubican dentro del Hatha Yoga. El Hatha Yoga es una senda o camino por el cual se accede al Yoga por medio del cuerpo, de las posturas, de las âsanas. El cuerpo es la puerta de entrada hacia un mundo interior, quizás por descubrir. Escribe Manoli Muñoz, profesora de la Escuela Internacional de Yoga. 
Âsana en sánscrito significa “postura”. A pesar de que el significado de esta palabra es aparentemente simple, se trata de algo más que una simple posición del cuerpo. 
Para que una posición del cuerpo se convierta en âsana es necesaria la integración de varios elementos, como el respeto por el propio cuerpo, la respiración y la atención mental. 
Para la práctica de âsanas son aconsejables una serie de pautas, como crear un espacio lo más tranquilo posible, llevar ropa cómoda, tener hecha la digestión y utilizar una esterilla de yoga antideslizante que garantice el enraizamiento. 
Antes de empezar es interesante parar unos momentos, acomodarse e instalarse en el momento presente. Es recomendable preparar el cuerpo con unos estiramientos, así como realizar algún Vinyasa, o una combinación de los dos. 
En estos momentos se movilizan las articulaciones, se tonifica y estira la musculatura y se establece conexión entre el cuerpo y la respiración. 

Para entrar en âsana podemos establecer una serie de fases: Preparación. Entrada. Ajustes y permanencia. . Salida

La primera fase sería la preparación; es el momento de visualizar el âsana que se va a realizar y seguidamente preparar al cuerpo estableciendo una base desde donde proyectarse. 

Llega el momento de entrar (segunda fase) con la energía que aporta la respiración, el cuerpo se proyecta desde una base, siguiendo la dirección o direcciones que requiera la postura, desde el respeto, descubriendo de forma particular en qué punto colocarse en âsana. Un estado de observación constante En âsana, la atención envuelve cada sensación que surge en el cuerpo, al mismo tiempo que está presente la respiración. Con la presencia de la respiración, el cuerpo va encontrando el punto donde parar. “Parar con flexibilidad”, pues siempre están presentes los movimientos internos. 

La respiración permite durante todo el tiempo de permanencia en la postura realizar micro-movimientos de ajuste (tercera fase). En cada inspiración se instala la energía centrífuga, de acción, que alarga, expande, que genera espacios y en cada espiración surge la energía centrípeta, que vuelve al centro, conectando con el interior, aportando calma. La respiración es el puente de unión entre el cuerpo y la mente. En âsana, la respiración es la clave fundamental en la búsqueda y el encuentro del equilibrio; estar en âsana requiere encontrar un estado de equilibrio entre la actividad, y la suavidad, entre la energía y la calma. Cada postura, cada âsana se presenta como una oportunidad de reencuentro, de reconocimiento por el cual es posible encontrar una vía de acceso hacia el mundo interno. Acceder, adentrarse con la intención de conectar con lo profundo, despertando y estimulando esta zona más sutil, más especial que se encuentra en el interior de todos los seres humanos. Podríamos llamarle la energía espiritual que mora en el interior. Energía de unión, de conexión con cada aspecto de uno mismo; cuerpo, mente y espíritu y con todo el universo. Cada âsana puede llegar a ser una verdadera meditación y además es una preparación fundamental para la Meditación. 

“¿Dónde acaba el cuerpo y comienza la mente? ¿Dónde acaba la mente y comienza el espíritu? No pueden ser divididos, están interrelacionados; son aspectos distintos de la misma conciencia divina que todo lo llena.”  B.K.S Iyengar 

Llega la última fase, el momento de deshacer la postura. Salir de âsana lentamente, presente con la respiración, consciente de cada zona del cuerpo, que entra en un suave movimiento saliendo de la postura, procurando utilizar el mínimo de energía, solo la suficiente para volver al punto de partida. Este puede ser un buen momento para tomarse una respiración profunda y observar las sensaciones que tal vez puedan surgir dentro de uno mismo. 

Entrar en âsana es recomendable y puede ser accesible para todos. No todas las posturas están al alcance de todas las personas, pero todas las personas pueden entrar en âsana. El Yoga y la práctica de âsana se adapta a cada persona, independientemente de su estado, dolencias, limitaciones, patologías o situaciones especiales como puede ser embarazo etc., en estos casos siempre se pueden proponer alternativas, utilizar soportes, dependiendo de cada situación particular, con el propósito de aportar el mayor beneficio a todos los practicantes. 

Precaución y con sentido común 


En la práctica de àsana, la columna vertebral es la gran protagonista tanto a nivel físico como a nivel energético por todo lo que se encuentra o vive dentro de ella. A nivel energético están los canales y centros de energía más importantes. A nivel físico vive la médula espinal, prolongación del sistema nervioso central, enlace entre el cerebro y el cuerpo. 
Las âsanas incluyen todas las direcciones de movimiento que puede efectuar la columna vertebral. Movimientos de flexión, extensión, inclinación y torsión. Si las clasificamos por familias según el movimiento, cada familia de posturas tiene unos efectos y beneficios en el organismo. 


La práctica de âsana aporta muchos beneficios: 


•Mayor movilidad, flexibilidad y tono al cuerpo. 
•Mejora la circulación de la sangre. 
•Mejora el funcionamiento de los órganos internos. 
•Ayuda a recuperar la respiración natural. 
•Facilita la relajación, la calma. 
•Estimula la atención mental. 
•Equilibra el sistema nervioso. 
•Equilibra la energía, aporta equilibrio. 

Sobre todo estar en âsana permite un tiempo de parar, observar, sentir desde lo profundo y experimentar, con una actitud de presencia. 
Es un momento de reconocer, redescubrir, reconectar. 

El yoga es integrador y transformador. La integración y la transformación se realizan a través del cuerpo, a través de âsana. 
Es el momento de vivir el momento presente, estar aquí y ahora. 

Es el momento de Ser. “El que se establece en una postura confortable mientras se concentra en su propio interior, se ve inmerso de forma natural en el océano de la dicha del corazón”. Siva Sutras III, 16 

Manoli Muñoz. Profesora y Formadora de la Escuela Internacional de Yoga.

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